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Instrucciones para trabajar menos

Instrucciones para trabajar menos Poco nos falta para que la pereza nos envuelva en los lugares de trabajo y con esto los países subdesarrollados no podemos salir adelante, ahora con libros como éste. A continuación les dejo parte de un texto que leí, a ver qué opinan de esta publicación que ha desatado una gran polémica en varios países por su llamado a la desobediencia laboral.

Por Luis Fernando Afanador

Con un breve libro, más cercano al panfleto que al ensayo, Corinne Maier economista y sicoanalista francesa de 41 años, ha alborotado el mundo empresarial en varios países. Luego de advertirles a los empleados que "la empresa no es ningún humanismo", y que el día menos pensado van a sustituirlos "por el primer idiota que llegue", los invita a hacer efectiva la única alternativa que les queda: trabajar lo menos posible. Como quien dice, un llamado a la rebelión pasiva y una defensa abierta del derecho a la pereza.
Para Maier, ejecutiva media de la poderosa Électricité de France, EDF, resulta evidente que la gran empresa se encuentra acabada y ya no es el lugar del éxito que era antes: "El ascensor social está bloqueado". Los títulos académicos, dice, ya no proporcionan tanta seguridad como antes, las jubilaciones se encuentran amenazadas y la carrera profesional ha dejado de estar garantizada. Muy lejos quedó la época de los 60 y su entusiasmo por el progreso y las carreras aseguradas. Ahora, el futuro es por completo incierto y a las nuevas generaciones les espera una exigencia mayor de títulos para ocupar cargos que serán aún menos valorados y motivadores.
El éxito de esta obra ha sido impresionante: libro más vendido en Francia -ya pasó de los 250.000 ejemplares- y gran despliegue en el Financial Times y en el New York Times, que calificó a Maier de ser una heroína de la contracultura. ¿Exageraciones? Probablemente. Como bien lo dijo un comentarista español: "¿A cuento de qué viene la señora o señorita Corinne Maier a enseñarnos a los españoles lo que es la pereza?". Y nosotros podríamos agregar: ¿acaso hay algo que enseñarle a un burócrata colombiano en el arte de 'mamarle gallo' al trabajo?
Hasta cierto punto, los problemas de los que se ocupa este texto -muy referidos al aburrimiento- son específicos de una sociedad de bienestar en la que se debate la reducción de la jornada laboral de 32 horas semanales. Sin embargo, no debe desestimarse la acogida que ha tenido fuera de Francia: puede ser también la expresión de un profundo malestar que hay en el mundo contra una forma de hacer empresa que, por unas expectativas de rentabilidad demasiado altas, ha convertido a los empleados en meras fichas prescindibles y, en una respuesta apenas obvia, las fichas prescindibles no se sienten obligadas a ningún tipo de lealtad.
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